Prefacio Durante este trimestre, veremos cómo, durante la época de los jueces y los reyes, Israel como nación dejó de cumplir la sagrada misión que había recibido de Dios. Y también podremos ver que, debido a su incumplimiento, Dios los dispersó entre las naciones.Sin embargo, la Biblia revela que no todo se perdió. En medio de la apostasía nacional, Dios conservó un pequeño remanente de fieles adoradores. Entre estas pocas almas dignas había algunos por quienes Dios hizo una gran obra. Algunos—incluso los que cometieron serios errores, pero más tarde se arrepintieron—son mencionados entre los héroes de la fe. El apóstol Pablo escribe:“¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros” (Hebreos 11:32–40).Las experiencias positivas de estos héroes contienen lecciones para nuestros ministros, obreros, oficiales de iglesia y para todos nosotros.¡Qué Dios bendiga a nuestros estudiantes de la Escuela Sabática, a medida que estudian cuidadosamente estas lecciones!SÁBADO, 5 DE ABRIL DE 2014Ofrenda del Primer SábadoPara la Escuela Misionera de Honduras“La gran obra de padres y maestros es la edificación del carácter, el procurar restaurar la imagen de Cristo en los que han sido puestos bajo su cuidado. Un conocimiento de las ciencias se hunde en la insignificancia al lado de este gran fin; pero se puede hacer que toda verdadera educación ayude al desarrollo de un carácter justo. La formación del carácter es la obra de toda la vida, y es para la eternidad.”—Consejos para los Maestros, Padres y Alumnos, pág. 60.“Un carácter formado a la semejanza divina es el único tesoro que un hombre puede llevar de este mundo al venidero.”—TheYouth’s Instructor, 17 de agosto de 1899.La Unión Centroamericana es una organización de iglesias formada por varios pequeños países localizados en el centro del continente americano. Esta Unión ha empleado mucho esfuerzo en el campo educativo. Durante años recientes el objetivo de la educación ha sido enseñar a nuestros niños y jóvenes en nuestras propias escuelas. Ha sido un trabajo arduo, pero el Señor nos ha otorgado excelentes resultados y muchas personas que entraron en contacto mediante nuestra obra educativa están interesadas en el mensaje del evangelio.Sabemos que la orden es: ¡educad, educad, educad! Sin embargo, nuestros recursos económicos no son suficientes para continuar esta labor. Nuestros corazones están cargados con este pensamiento: ¿Cómo podemos dejar a nuestros hijos y jóvenes recibir una educación mundana, que los volverá desanimados, para luego caer presa de las artimañas del enemigo? Tenemos un gran deseo de proseguir esta obra, pero necesitamos su ayuda.Por esta razón apelamos a todos nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo para que nos ayuden con esta gran labor. En esta Ofrenda del Primer Sábado, por favor, recuerde a los niños y jóvenes de la Unión Centroamericana. Agradecemos anticipadamente y les dejamos las siguientes palabras de la pluma inspirada:“En el sentido más elevado, la obra de la educación y la de la redención son una, pues tanto en la educación como en la redención ‘nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo’ (1 Corintios 3:11).”—Consejos para la Iglesia, pág.364.Vuestros hermanos y hermanas de la Unión CentroamericanaEl Departamento de Escuela Sabática de la Conferencia General