Back to top

Sabbath Bible Lessons

La Iglesia y su Misión

 <<    >> 
Prefacio “La iglesia es el medio señalado por Dios para la salvación de los hombres. Fue organizada para servir, y su misión es la de anunciar el Evangelio al mundo. Desde el principio fue el plan de Dios que su iglesia reflejase al mundo su plenitud y suficiencia. Los miembros de la iglesia, los que han sido llamados de las tinieblas a su luz admirable, han de revelar su gloria.”—Los Hechos de los Apóstoles, pág. 9. La gloria de Dios, su carácter, fue manifestada en su plenitud cuando envió a su Hijo unigénito para redimirnos de la maldición del pecado. En esto se reveló el amor de Dios por nosotros. Hoy en día, la declaración de tal amor a un mundo que no lo conoce, ha sido confiada a la iglesia. A través de sus miembros, los que han recibido el mensaje de salvación y han sido transformados por él, debe el mundo recibir una revelación del carácter del amor de Dios. Pero a fin de impartir tal amor, primero debemos comprenderlo. Esta serie de lecciones considera primero el propósito y la misión de la iglesia a través de los siglos y determina la razón para la evangelización, y luego considera el tema central del mensaje evangélico—Cristo y éste crucificado. “Cristo colgando de la cruz, era el Evangelio. Ahora tenemos un mensaje: ‘He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo’ (Juan 1:29). Los miembros de nuestra iglesia, ¿no querrán conservar los ojos fijos en un Salvador crucificado y resucitado en quien se centran sus esperanzas de vida eterna? Este es nuestro mensaje, nuestro tema, nuestra doctrina, nuestra advertencia al impenitente, nuestro estímulo para el sufriente, la esperanza para cada creyente. Si podemos despertar el interés de los hombres para que fijen los ojos en Cristo, podemos ponernos a un lado y pedirles únicamente que continúen fijando los ojos en el Cordero de Dios.” (Comentario Bíblico ASD [Comentarios de E. G. de White], tomo 6, pág. 1113). “El tema principal de nuestro mensaje debe ser la misión y la vida de Jesucristo. Detengámonos en la humillación, la abnegación, la mansedumbre y la humildad de Cristo, a fin de que los corazones orgullosos y egoístas puedan ver la diferencia entre ellos y el Modelo, y puedan ser humillados.”—The Review and Herald, 11 de septiembre de 1888. Es nuestra oración que estas lecciones le inspiren con un amor que le constreñirá a compartir este mensaje con todo el mundo. El Departamento de Escuela Sabática de la Conferencia General
 <<    >>