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The Reformation Herald Online Edition

YENDO POR TODO EL MUNDO

Sábado, 13 de diciembre de 2025
NACIDOS Y CRIADOS PARA SERVIR
CRISTIAN PAULESCU — RUMANÍA
¿Por qué cien años?

«La Iglesia es el medio señalado por Dios para la salvación de los hombres. Fué organizada para servir, y su misión es la de anunciar el Evangelio al mundo. Desde el principio fué el plan de Dios que su iglesia reflejase al mundo su plenitud y suficiencia. Los miembros de la iglesia, los que han sido llamados de las tinieblas a su luz admirable, han de revelar su gloria».1

Como legado final antes de su ascensión, nuestro Señor Jesucristo le dio a su pueblo la gran comisión. Con esa declaración monumental, la iglesia fue instituida en este mundo pecaminoso para trabajar por la conversión de las almas. Se le ha ordenado a la iglesia a que comparta el evangelio eterno con cada ser humano. Se nos ha confiado el tiempo, los talentos y los recursos, todo con este propósito como su objetivo supremo.

Observando la condición desastrosa de nuestro mundo, como iglesia de Cristo, debemos preguntarnos seriamente preguntas como estas: “¿Ya no hay mucho que tengamos que hacer por Cristo? ¿Habrá alguna gran responsabilidad que la hayamos pasado por alto de algún modo? ¿No hemos hecho un pacto con Jesús que aún no lo hayamos cumplido?

Nos escondemos detrás de excusas. Pero el problema no es el comunismo ni el romanismo, tampoco el liberalismo o modernismo. ¡El problema es el cristianismo adormecido! ¿Importa realmente para la eternidad lo que estoy haciendo ahora? ¿Está avanzando verdaderamente la causa de Cristo? Si no, no importa lo que elijamos hacer, no vale nada. Una vez alguien hizo la observación de que Dios no tiene la intención de que la iglesia sea una refrigeradora donde se conserva la piedad para evitar que se pudra, en vez, es para que sea una incubadora que debería dar a luz a nuevos convertidos.

El hogar: la escuela misionera principal

«Una familia bien ordenada y disciplinada influye más en favor del cristianismo que todos los sermones que se puedan predicar. Una familia tal prueba que los padres han sabido seguir las instrucciones de Dios y que los hijos le servirán en la iglesia. La influencia de ellos aumenta; porque a medida que dan a otros, reciben para seguir dando. El padre y la madre hallan en sus hijos auxiliadores que comunican a otros la instrucción recibida en el hogar. El vecindario en el cual viven recibe ayuda, porque se enriquece para esta vida y para la eternidad».2

«Desea ver reunidos en los hogares de nuestro pueblo una gran compañía de jóvenes que, a causa de las influencias piadosas de sus padres, le hayan entregado su corazón, y salgan a prestar el más alto servicio de sus vidas».3

La responsabilidad parental

El apóstol declara: «No tengo mayor gozo que el oír que mis hijos andan en la verdad». (3 Juan 1:4).

Dios nos ha bendecido con los niños. ¿Por qué? Para criarlos para él. ¿Cuál es nuestra responsabilidad? La Biblia nos dice: «Instruye al niño en el camino en que debe andar; y aun cuando fuere viejo no se apartará de él». (Proverbios 22:6).

«La dirección e instrucción de los niños es la obra misionera más noble que cualquier hombre o mujer pueda emprender...

Necesitamos fervor misionero en nuestros hogares para que podamos presentar la Palabra de vida delante de los miembros de nuestra familia e inducirlos a buscar un hogar en el reino de Dios».4

Es maravilloso cuando los padres llevan a sus niños para que sean bendecidos y dedicados a Dios, pero eso no es suficiente. El próximo paso es vital para poder continuar teniendo esa bendición: educar al infante con el propósito expreso de que sirva a Cristo para el avance de su reino. Se llama a cada niño a que sea un instrumento para la salvación de otros. Existen dos posibles direcciones para el servicio de nuestros hijos: «Los niños pueden ser educados para el servicio del pecado o para el servicio de la justicia».5

Aprendiendo a servir

«Dedicad parte de vuestras horas libres a vuestros hijos; asociaos con ellos en sus trabajos y deportes, y conquistad su confianza. Cultivad su amistad».6

Puede que estés decidido a dar consejos, y que cada segundo estés transmitiendo como una radio, enviando ondas de orientación. Pero en vez de darle a tu hijo solamente consejos, deberías más entregarle tu corazón. Enseña mucho al hablar solo un poquito.

«Cada madre debiera tener tiempo para otorgar a sus pequeñuelos esas menudas expresiones de cariño que son tan esenciales durante la infancia. Obrando así, la madre vincularía el corazón y la felicidad de sus hijos con su propio corazón. Ella es para ellos lo que es Dios para nosotros».7

¿Cómo le enseñamos a nuestros hijos a servir? Al ofrecerles amor. Querido padre y madre: una vida bellamente vivida significa entregarse con amor a los hijos y al cónyuge, tender la mano al anciano, escuchar con atención el dolor de quien ha caído y ofrecer el regalo de tu presencia a quien sea que necesite tu ayuda.

Se nos dio el tiempo presente para que pudiésemos morir al yo y experimentar una resurrección en Cristo.

« Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquél que murió y resucitó por ellos». (2 Corintios 5:15).

Existe tan solo una clave para la eficiencia y productividad. Jesús explica que para que el grano de trigo produzca, tiene que morir. Y el apóstol Pablo dice: «Con Cristo estoy juntamente crucificado; más vivo, ya no yo, sino que Cristo vive en mí;...». (Gálatas 2:20). Cuando Cristo vive en nosotros, ¿cuál será el resultado? Vivimos su vida. ¿Pero cuál fue la vida que él tuvo en la Tierra? Toda su existencia terrenal fue, sencillamente, una vida de servicio llena de amor.

El poder del ejemplo

«Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced;...». (Filipenses 4:9).

«El que quiera llegar a ser santo en el cielo debe ser primero santo en su propia familia. Si los padres son verdaderos cristianos en la familia, serán miembros útiles en la iglesia y podrán dirigir los asuntos de ésta y de la sociedad como manejan lo que concierne a su familia. Padres, no permitáis que vuestra religión consista simplemente en profesarla, mas dejadla ser una realidad... Nuestra religión será inútil si no manifestamos mansedumbre, bondad y cortesía en el hogar. Si hubiese más religión genuina en la familia, habría más poder en la iglesia». 8

«El hogar cristiano ha de ser una lección objetiva, que ponga de relieve la excelencia de los verdaderos principios de la vida. Semejante ejemplo será una fuerza para el bien en el mundo... Al salir de semejante hogar paterno los jóvenes enseñarán las lecciones que en él hayan aprendido».9

Queremos que nuestros hijos sean ejemplos dignos de imitar, y está bien. Es un deseo noble, pero lo que son ellos hoy, es el resultado de lo que vivimos ayer. Lo que sembramos ayer, lo cosechamos hoy. Es necesario que los padres sean sacerdotes del hogar. Se necesitan madres que críen a sus hijos para Dios. Los niños necesitan ser tocados por el poder divino, y nuestra palabra clave no debería ser “mañana”, sino “ahora o nunca”.

Nada de “vagos” inactivos

«Desde muy temprano se debe enseñar a los niños a ser útiles, a ayudarse a sí mismos y a ayudar a otros».10

«Los padres deben enseñar a sus hijos que la ociosidad es pecado.

Nada hay que conduzca tan seguramente al mal como aliviar a los hijos de toda carga, para dejarles llevar una vida ociosa y sin objeto, no haciendo nada u ocupándose según les agrade».11

«En la casa de la fe no hay lugar para vagos. Cada miembro de la familia tiene asignada una tarea, una porción del viñedo del Señor en la que trabajar».12

¿Qué impacto ejerce la forma de cómo los educamos? ¿Serán personas llenas de vida o simplemente se apagarán? Una vez que uno solo piensa en sí mismo, se vuelve arrogante y altivo. Así crecerán también los hijos que se dejan llevar por esta actitud. El resultado será una generación apática, aburrida e inactiva para Dios, quien al igual que su iglesia, no necesita padres y niños que entierren sus talentos en la tierra. La iglesia necesita obreros activos, no espectadores.

«En el cielo se obra constantemente. Allí no hay ociosos. Dijo Cristo: “Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.”».13

Las llamas encendidas

«Una luz, por pequeña que sea, si arde siempre, puede servir para encender otras muchas».14

Por su misma naturaleza, el fuego alimenta al fuego. Si está rodeado de algún material inflamable, basta solo una chispa del yunque para encender una llama. De una sola vela, decenas de miles se encenderán igual. Juan el Bautista declaró que el que vendría después de él “bautizaría con el Espíritu Santo y con fuego”. Esta es la necesidad más grande para nuestros días: una iglesia bautizada con fuego. Y a esto es lo que el diablo y su reino temen: una iglesia encendida por el fuego del amor divino. ¿Quién puede resistirla? El amor para Dios será como un vector dinámico poderoso que lo empujará a uno a hacer grandes cosas para Dios. Querido joven y queridos padres: ahora no es el tiempo para extinguir al Espíritu Santo y limitar el poder de Dios, sino para avanzar por medio de la fe.

«Cada verdadero discípulo nace en el reino de Dios como misionero. El que bebe del agua viva, llega a ser una fuente de vida».15

«Dios inspirará a hombres que se hallan en posiciones humildes para que prediquen el mensaje de la verdad presente. Se verá que muchos de ellos se apresuran de aquí para allá, constreñidos por el Espíritu de Dios, llevando la luz a los que se hallan en tinieblas. En ellos la verdad es como fuego en sus huesos, que los llena de un ardiente deseo de alumbrar a los que están en oscuridad. Muchos, aun entre los iletrados, proclamarán la palabra del Señor. Aun los niños se sentirán impulsados por el Espíritu de Dios para salir a declarar el mensaje del cielo. El Espíritu será derramado sobre las personas que se someten a sus indicaciones. Desechando los reglamentos humanos que los estorbaban y sus excesivas precauciones, se unirán al ejército del Señor».16

¿Cómo puedo desarrollar el talento que el mundo necesita más?

«Es necesario enseñar a los jóvenes que la vida implica trabajo serio, responsabilidad, preocupación. Necesitan una preparación que les dé sentido práctico, que haga de ellos hombres y mujeres capaces de hacer frente a las emergencias. Hay que enseñarles que la disciplina del trabajo sistemático y bien regulado es esencial no solo como salvaguardia contra las vicisitudes de la vida, sino como medio para lograr un desarrollo completo».17

Hay necesidad de:

1. Jóvenes piadosos. Se necesita enseñar a los jóvenes cómo amar profundamente a Cristo y su reino, cómo dedicarse completamente para servirle, cómo estar listos para cualquier sacrificio y renuncia, y para cualquier trabajo que …l los pueda llamar. Es necesario actuar con eficiencia para Cristo en cualquier lugar: en la casa o lejos de ella, entre la clase alta o la baja. Cristo no diseño la juventud para que viva en un estado de mediocridad.

2. Jóvenes con mentes desarrolladas. ¿Se sentirán satisfechos los cristianos jóvenes con una mera mediocridad en su trabajo para el reino del Redentor, mientras la gente en el mundo se esfuerza por la excelencia en sus actividades y ocupaciones? Cuidado con pervertir esa dependencia en la ayuda divina, creyendo que un corazón celoso compensará la ausencia del conocimiento. El mandamiento es: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente», y este se aplica en la misma medida para servirle y amarle. Nuestra juventud necesita una mente balanceada y cultivada.

3. Jóvenes filántropos. “Disfruta el momento” no es algo al que uno se debe aferrar sino más bien entregarlo desinteresadamente. “Porque de tal manera amó Dios, que dio...” Dios nos dió a Jesús como regalo para que nosotros también aprendamos a dar. Ahora más que nunca, hay una necesidad de siervos consagrados del Señor.

«Todo joven y niño tiene una obra que hacer para honra de Dios y elevación de la humanidad».18

El privilegio más alto

Querido joven, puede ser que eres el esclavo del progreso material o profesional, de tu reloj, teléfono u otro dispositivo, esclavo del bienestar o de un sueño mal comprendido. Todas estas formas de servidumbre solo representan una vida desperdiciada. Ser como Cristo no significa subir una escalera social, estar obsesionado con el control, o vivir en la comodidad, más bien es dar. Todo lo que en realidad importa se basa en dar, y no vale la pena vivir la vida sin generosidad. En realidad, dar significa que eres dueño. ¿Quieres impedir que el Cristo en ti se entregue? Si quieres así, él no vivirá en ti, sino que quedarás siervo de tu propio egoísmo.

No podrás realizar grandes cosas ni ser llamado a servir en la iglesia. Ningún servicio es demasiado pequeño y ninguno es demasiado grande. Muchos desean cambiar al mundo, pero muchas veces nadie quiere realizar las acciones pequeñas que hacen que una persona se sienta amada. La medida con la cual das es la medida que recibirás.

«¿No es acaso un privilegio el que de este modo seamos socios con Jesús? ¿Acaso no es un honor el estar involucrados en la gran tarea de salvar a las almas, realizando la parte que nuestro Salvador nos asignó? Y nadie puede impartir una bendición a otros sin que él mismo reciba un beneficio personal. “El que saciare, él también será saciado”».19

«Nuestra fe debe ser prolífica en buenas obras, porque la fe sin obras es muerta. Cada deber cumplido, cada sacrificio hecho en el nombre de Jesús, produce una excelsa recompensa. En el mismo acto del deber, Dios habla y da su bendición. Pero requiere de nosotros que le entreguemos completamente nuestras facultades. La mente y el corazón, el ser entero, deben serle dados, o no llegaremos a ser verdaderos cristianos».20

El premio

«Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos; que recompensa hay para vuestra obra». (1 Crónicas 15:7).

Querido joven, queridos padres: vivan cada día como si están padeciendo de una enfermedad incurable. Den hoy lo que reciben de Cristo. El mundo necesita desesperadamente la manifestación del amor de Dios. Deseo que, al menos después de los 100 años de existencia, el Movimiento de Reforma vibre bajo el poder del amor y la verdad en Cristo. Oro con fervor para que este Movimiento no se asfixie, sino que más bien erupcione como un volcán y que abarque toda la Tierra con el amor de Dios.

¿Formarán parte ustedes, amados jóvenes y padres, de este movimiento que está por extenderse hasta cubrir el mundo con la gloria de Dios? Este terremoto de amor se sentirá en todos los confines del planeta, y de ahí atravesará la eternidad para continuar sin fin allá. La elección es tuya: elige sabiamente. Elige arder por Cristo. ¡Sé una luz!

Referencias:
1 Los hechos de los apóstoles, p. 9.
2 El hogar cristiano, p. 26 (en negrita por énfasis añadido).
3 Consejos para los maestros, p. 124 (en negrita por énfasis añadido).
4 Conducción del niño, p. 449.
5 Consejos para los maestros, p. 103.
6 El hogar cristiano, p. 171 (en negrita por énfasis añadido).
7 Ibid., p. 176.
8 Ibid., pp. 286, 288 (en negrita por énfasis añadido).
9 Ibid., p. 25 (en negrita por énfasis añadido).
10 Ibid., p. 256.
11 Ibid., p. 257.
12 Testimonios para la iglesia, tomo 4, p. 445.
13 El hogar cristiano, p. 260 (en negrita por énfasis añadido).
14 Ibid., p. 26.
15 El deseado de todas las gentes, pp. 166.
16 Testimonios para la iglesia, tomo 7, pp. 28-29.
17 El evangelismo, p. 194.
18 El hogar cristiano, p. 253 (en negrita por énfasis añadido).
19 Consejos sobre la salud, p. 508.
20 Testimonios para la iglesia, tomo 4, p. 146.