Prefacio Aunque los llamamos profetas ‘menores’, sus mensajes no son insignificantes. El término es solo por el hecho de que los libros que escribieron son breves, pero estos mensajes llenos de poder siguen siendo enérgicos, directos y altamente relevantes hoy. Por eso es que los estudiantes de la escuela sabática en todo el mundo se enfocarán en los en los próximos tres meses como una inversión oportuna en nuestra preparación para el cierre de la gracia y el regreso de Cristo.Los profetas menores no presentaron mensajes suaves y fáciles. No en verdad; ellos cortan como el hacha puesta a la raíz misma del árbol. “Dios no envía mensajeros para que adulen al pecador. No da mensajes de paz para arrullar en una seguridad fatal a los que no están santificados. Impone pesadas cargas a la conciencia del que hace mal, y atraviesa el alma con flechas de convicción”. —El Deseado de todas las Gentes, pág. 79.“Dios ha sido siempre fiel en castigar el crimen. Envió a sus profetas para amonestar a los culpables, denunciar sus pecados y pronunciar juicio contra ellos. Los que objetan por qué la Palabra de Dios destaca los pecados de Su pueblo en forma tan clara que los burladores pueden ridiculizarlos y los santos deplorarlos, deberían considerar que todo fue escrito para su instrucción, a fin de que eviten los males registrados e imiten solamente la justicia de los que sirvieron al Señor”. —Testimonios para la Iglesia, tomo 4, pág. 16.“Que un mal rasgo de carácter, un deseo pecaminoso acariciado, con el tiempo neutralizan todo el poder del Evangelio. El predominio de un deseo pecaminoso demuestra el engaño del alma. La complacencia de este deseo refuerza la aversión del alma hacia Dios. Los rigores del deber y los placeres del pecado son las cuerdas con las que Satanás ata a los hombres en sus trampas. Los que estén dispuestos a morir antes que cometer un mal acto, son los únicos que serán hallados fieles”. — Ibid., tomo 5, pág. 50.Los profetas menores llamaron al pueblo de Dios a estar despierto, a entender Su providencia y aceptar su obra en sus corazones. Este es precisamente el mensaje que necesitamos escuchar.“Hermanos, a quienes han sido reveladas las verdades de la Palabra de Dios, ¿qué papel desempeñaréis en las escenas finales de la historia de este mundo? ¿Comprendéis estas solemnes realidades? ¿Os percatáis de la gran obra de preparación que se está realizando en el cielo y en la tierra? Nadie juegue ahora con el pecado, fuente de toda desgracia en nuestro mundo. Nadie permanezca ya en letargo y en el estupor de la indiferencia, ni deje que el destino de su alma dependa de una incertidumbre. Aseguraos de que estáis plenamente de parte del Señor”. — Ibid., tomo 6, pág. 404.¡Qué el Señor nos guíe a medida que estudiamos estas lecciones!El Departamento de Escuela Sabática de la Conferencia General